Hora de tomar acciones serias contra pesca de arrastre

Los mares costarricenses y toda la riqueza de flora y fauna que ellos encierran están reclamando desde hace mucho tiempo que se ponga fin a la permisividad de las autoridades estatales sobre la pesca de arrastre.

Sea Shepherd ha recalcado con insistencia las consecuencias que esta práctica de pesca tienen para la vida marina, la supervivencia de poblaciones en estado de vulnerabilidad o en peligro de extinción y para la sostenibilidad de la actividad pesquera nacional.

 

Es sabido, que la pesca de arrastre se caracteriza por ser altamente dañina para los fondos marinos; está considerada como la técnica menos selectiva porque en la red se arrastra todo lo que queda atrapado en ella incluyendo los peces que viven en el fondo del mar.

 

Es en el fondo marino donde crece gran cantidad de algas, plantas y otros organismos, cuya supervivencia resulta esencial para la vida de otras especies comerciales.  La pesca de arrastre genera un fuerte impacto en los ecosistemas porque, siendo el arte menos selectivo, registra altas tasas de capturas accidentales, las cuales con mucha frecuencia se devuelven al mar ya muertas debido a su bajo interés comercial.

 

Según datos de organizaciones mundiales relacionadas con la vida marina, la pesca de arrastre provoca un descarte de entre el 15% y 70% de lo recogido en la red.

La FAO ha sido clara en señalar que : “Usar redes de arrastre para atrapar camarón es como talar un bosque entero para capturar aves”.

 

Esta organización mundial estima que por cada kilogramo de camarón, los pescadores capturan de forma accidental hasta 20 kilogramos de otras especies marinas que mueren antes de ser devueltas al mar”.

Es sin duda, un arte destructivo y que degrada los hábitats marinos.

 

Por tal razón en Sea Shepherd abogamos por una prohibición total de esta práctica que ya fue prohibida en el 2013 por la Sala Constitucional, al comprobar sus repercusiones ambientales y económicas, la que ordenó al Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca) no otorgar nuevas licencias, ni renovar las vigentes.

 

Afortunadamente, el Gobierno ha dado marcha atrás en el intento de Incopesca por pretender avivar la pesca de arrastre. Sin embargo, queremos una posición final del Estado costarricense que asegure no solo la prohibición total de esta práctica sino recursos humanos, materiales y tecnológicos que garanticen el completo control sobre las aguas nacionales y comprobar que tales actividades no se realicen.

 

Si se analiza desde la perspectiva económica, es importante indicar que se ha comprobado que en la pesca de arrastre es mayor la cantidad de recurso marino de acompañamiento que termina desperdiciándose, que el volumen de camarón que se aprovecha. Para quienes practican pesca artesanal, los prejuicios que sufren al enfrentarse a una industria de arrastre es altísima y desigual a todas luces, ya que unas 15.000 familias dedicadas a la pesca artesanal deben competir contra los grandes intereses y capitales de unos 27 explotadores industriales del camarón.

 

El país está llamado a velar por el uso racional y sostenible de los recursos naturales, y los marinos no son la excepción. Por tal razón en Sea Shepherd exigimos una política nacional que sustituya la pesca de arrastre por otros métodos más selectivos y sostenibles, que no pongan en peligro inútilmente a tantas especies marinas y los miles de familias cuyo sustento depende de la pesca artesanal.