Tortugas marinas en constante peligro

En Costa Rica son conocidas principalmente cuatro especies de tortuga marina: baula, lora, carey y verde; siendo la lora la más vulnerable. Cada una de ellas tiene su hábitat de anidación: lora y baula en la costa atlántica; la carey, baula y verde en el Pacífico.

Estos animales marinos existen hace más de 250 millones de años y a escala internacional, la lora es la especie más amenazada y en peligro de extinción. Pese a lo anterior, el resto también vive en constante peligro como consecuencia de la actividad depredadora del ser humano, especialmente por la industria pesquera pues, con la práctica de pesca de arrastre, los barcos atrapan todo lo que encuentran a su paso. En el caso de las tortugas, estas mueren ahogadas, enredadas en las redes y sin posibilidad de subir a la superficie a respirar.

Aunque el país ha creado zonas de protección a partir de la consolidación de áreas silvestres protegidas, la amenaza continúa su curso, producto del saqueo indiscriminado de huevos, la matanza de la tortuga por su carne y caparazón y sobre todo, por un raquítico control institucional que ha llevado a los grupos de hueveros ilegales y cazadores furtivos a caminar a sus anchas en las playas del país, haciendo de las suyas a vista y paciencia de la población.

#2

En Sea Shepherd hemos denunciado en forma reiterada la facilidad con que estos grupos de comerciantes ilegales de huevos actúan impunemente. Somos partidarios de eliminar cualquier tipo de extracción, legal o no, pues está más que demostrado que aún con la venia del Estado, el descontrol es tal, que existe y existirá un mercado negro en crecimiento porque cuentan con la complicidad de los consumidores e intermediarios en mercados y puntos de venta.

Nuestra posición es firme y coherente: es urgente cerrar cualquier portillo de la llamada comercialización bajo ‘permiso controlado’, porque es a todas luces la antesala de un vergonzoso mercado negro que ni la fuerza pública, ni la policía municipal han podido detener.

#3

La muerte del ecologista y defensor de las tortugas marinas Jairo Mora a manos de las mafias que operan en nuestras costas, es un claro ejemplo de que el país no debe permitir ningún tipo de extracción.

A nuestro juicio, es prácticamente imposible demostrar a ciencia cierta si los volúmenes y las especies de huevos recogidos en forma legítima, están dentro del marco de los acuerdos convenidos (caso Ostional con los huevos de tortuga lora, única excepción vigente). Así como no es posible determinar si los huevos que se comercializan “legalmente”, provienen en verdad de las “áreas de explotación bajo permiso controlado”.

Al saqueo y pesca irresponsable se suman otras amenazas: la contaminación en las playas y en los mares de plásticos y sustancias nocivas; el descontrol existente en algunas playas turísticas con público masivo observando el desove e interrumpiendo bruscamente el proceso de anidación, y la contaminación lumínica por las luces artificiales en la zona costera, que confunde a las crías en su camino al mar y las convierte en víctimas indefensas de sus predadores naturales.

Las investigaciones científicas han demostrado que una de las maneras más eficaces para proteger a las tortugas marinas en peligro de extinción es aislar las zonas de uso público en las playas y también, por supuesto, evitar completamente la extracción de huevos.